26 de marzo de 2011

Cómo me gustaría volver a ser chica.
   Cuando más disfrutaba de esa época
         me dijeron que era hora de crecer,
              que había que empezar a aprender a vivir.
Cómo extraño esos momentos en los que eras feliz,
       no había preocupaciones,
          no se sentían las ausencias;
             y si bien era un mundo irreal,
                  uno vivía con la sonrisa en el rostro.
Las personas de tu alrededor generaban un mundo fantaseoso,
       en cuya atmósfera prevalecía por sobre todas las cosas la
                 i n o c e n c i a.
 Por fin comprendí que hay que crecer,
   que hay que aprender a sufrir,
      porque en la vida hay que pelearla
        y nunca darse por vencido ante nada.
                  Por más que cueste, no te rindas.

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